Dermatólogos apuestan por abandonar "los mensajes extremos" para combatir la tanofobia o miedo irracional al sol

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Dermatólogos apuestan por abandonar "los mensajes extremos" para combatir la tanofobia o miedo irracional al sol

Mensaje  Admin el Sáb Mayo 08, 2010 7:29 pm

El pasado martes día 4 de Mayo, los laboratorios Pierre Fabre junto a la Academia Española de Dermatología y Venereología, pusieron de manifiesto nuevamente los peligros de la radiación solar.
Además, el Dr. Julián Conejo- Mir, Jefe de Servicio del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y Presidente de la AEDV, habló de dos adicciones de la piel: la tanorexia u obsesión por el bronceado, y la tanofobia o pánico al sol.

TANOREXIA
El deseo compulsivo de estar moreno todo el año es absolutamente insano, como explica el experto. “Ya en 2005 salió publicado en The Journal of Dermatology que se trata de un trastorno dismórfico corporal, incluído en el término Dismorfofobia, que incluye otros como la anorexia, la vigorexia, etc. “Lo pusieron de moda los Beckham. Ahora está también el diseñador Valentino o la actriz Lindsay Lohan”.

*Los síntomas incluyen:
-Ansiedad por no perder el tono.
-Competencia entre amigos y familiares por ver quién está más bronceado.
-Distorsión de la realidad: se ven blancos.

*Consecuencias:
-Aumento de arrugas.
-Aumento de manchas.
-Envejecimiento de la piel.
-Queratosis solares.
-Podría multiplicar por tres la posibilidad de sufrir cáncer de piel.
*Los tanoréxicos, además, tienden a ser asíduos de las CABINAS DE RAYOS UVA. “Una sesión de 7 u 8 minutos equivale a un día entero de sol. Lo peor es que quien se da rayos, suele ir varias veces por semana, lo que al final es mucha radiación”.

TANOFOBIA
Esta enfermedad es más nueva, y habla del miedo irracional al sol. Es aquí cuando el Presidente de la Academia habla de un nuevo peligro: el de la fotoprotección extrema. Si bien está claro que tomar el sol puede producir cáncer, si no lo tomamos nada de nada aumentamos el riesgo de déficit de Vitamina D: este puede producir cáncer de colon, mama y próstata”.
Todos los que tenemos esqueleto necesitamos de esta vitamina, que se encuentra en la leche, los huevos, las ostras, el pescado azul y el hígado. Pero no siempre comemos la cantidad adecuada, por lo que necesitaríamos exponernos a la radiación solar. “Bastan diez minutos al día. Sobre todo la gente mayor y aquella que pasa el día encerrada sin ver la luz solar”, añade el doctor. “Es la única forma de que se sintetice y pase de Provitamina D a Vitamina D”. Esta es buena para la psoriasis, para las infecciones (como la tuberculosis) y previene el cáncer de piel. “Ahora que a nuestros pacientes les hemos creado una verdadera tano-fobia por tanto insistir en los peligros del sol, quizás estemos actuando inadecuadamente (sobre todo entre la tercera edad), ya que les estamos privando del resto de los efectos beneficiosos de las pequeñas dosis de rayos UVA, y que nos permitirían conseguir todos los efectos anteriormente enunciados”.

Por su parte, el Dr. Carlos Guillén, Jefe de Dermatología del Instituto Valenciano de Oncología, añadió que “cada semana se ven entre 2 y 3 casos de melanoma en España. El número se duplica cada diez años”.


Los dermatólogos se plantean "abandonar los mensajes extremos sobre la cultura del sol" para poder seguir combatiendo la tanorexia o adicción al sol, culpable de que los casos de cáncer de piel aumenten cada año un 10 por ciento, pero sin elevar los casos de una nueva enfermedad llamada tanofobia o miedo irracional al sol, que perjudica a los más mayores.

Según explica a Europa Press el presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), el doctor Julián Sánchez Conejo-Mir, "el dermatólogo debe matizar sus mensajes sobre el sol, destinando consejos específicos para los jóvenes que son o tienen riesgo de caer en la tanorexia y para los mayores, que necesitan por salud tomar el sol".

Este experto asegura que tanorexia y tanofobia son "adicciones estéticas igual de peligrosas para la piel" y de las que, en las consultas, se encuentran cada vez más casos, a pesar de que aún no están contempladas por las academias como enfermedades de la piel.

"Los dermatólogos pueden encontrar, a diario en sus consultas, entre 20 y 25 personas con tanorexia o tanofobia", precisa el doctor Sánchez Conejo-Mir, quien dice que la "adicción a estar moreno se da más en los jóvenes y el miedo al sol en los mayores".

La tanorexia se define como "el deseo compulsivo y absolutamente insano de estar moreno todo el año". "Se trata de un trastorno dismórfico corporal, incluido en el término dismorfofobia, que incluye otros como la anorexia o la vigorexia. Lo pusieron de moda los Beckham y ahora está también el diseñador Valentino o la actriz Lindsay Lohan", indica.

"Este problema aparece porque, al ponerse al sol, el cerebro libera unas sustancias llamadas endorfinas o encefaquinas que hacen que la persona se sienta bien y que, cuando estas endorfinas descienden, sientan la necesidad imperiosa de volver al sol", explica.

Los 'adictos al moreno' presentan síntomas como ansiedad por no perder el tono, competencia entre amigos y familiares por ver quién está más bronceado o distorsión de la realidad, ya que, según este dermatólogo, "se ven blancos".

Suelen utilizar además las cabinas de rayos uva y según el presidente de AEDV, "una sesión de 7 u 8 minutos equivale a un día entero de sol". "Lo peor es que, quien se da rayos, suele ir varias veces por semana, lo que al final es mucha radiación", advierte.

Las consecuencias son el aumento de arrugas y las manchas, el envejecimiento de la piel, y la queratosis solares. Además, multiplica por tres la posibilidad de cáncer de piel. "En dos o tres años de tanorexia, la piel envejece y a los cuatro o cinco, puede aparecer el cáncer de piel", alerta.

Por su parte, la tanofobia es el miedo irracional a tomar al sol, fruto de los consejos extremos que muchos dermatólogos han dado sobre la protección extrema y que, sobre todo en personas mayores, "aumenta el riesgo de déficit de vitamina D, lo que puede dar lugar a la aparición de cánceres como el de colon, mama o próstata, además de debilitar los huesos".

"Suele ser --dice-- un problema de personas entre los 50 y los 60 años. A partir de los 50, aunque se tomen muchos huevos o mucha leche, la pro-vitamina D no se convierte en verdadera vitamina D si no se toma el sol. "Por ello --añade-- los dermatólogos están reconsiderando la cultura frente al sol, apostando por evitar los mensajes extremos y adaptando los consejos para cada edad

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